25.8.09

"Arriola": Volver al Futuro


1) Hoy la Corte Suprema logró que volvamos a 1986, cuando a través del fallo "Bazterrica", el art. 19 de la Constitución protegía efectivamente la privacidad de las personas. A partir de hoy, con el fallo "Arriola", podremos dejar atrás diecinueve años de castigo penal a los consumidores de drogas, iniciados en 1990 con el caso "Montalvo".

2) "Un pequeño faso para un hombre, un gran paso para la libertad" (Mariana Villarreal, casi abogada)

3) El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijo que con este fallo termina la política represiva contra el adicto. Qué cosa. ¿No podían Aníbal, o los presidentes que él acompañó (Duhalde; Kirchner; Fernández), hacer algo antes? ¿No podían ellos mismos terminar la política represiva? Por ejemplo: ¿no podían presentar un proyecto de reforma al art. 14 de la ley 23.737, ahora declarado inconstitucional? ¿No tenían mayoría en ambas Cámaras? Eliminar el art. 14 está (y siempre estuvo) dentro de las facultades del Congreso. Alguien que avise, che. Estaría bueno derogarlo ahora, sin tener que esperar un fallo de Corte Suprema para cada casito.

18.8.09

Ernestina: la esperanza del maestro

Córdoba, 18 de agosto de 2009

Estimada Señora

Ernestina Herrera de Noble

De mi mayor consideración:

El que suscribe, Ambrosio Máximo Famelio, profesor interino de Antropología Semiótica Láser en el IPEM 766 “Gobernador Doctor Desnutricio”, de Barrio Ciudad de Mis Huesos (Córdoba Capital, pero lejos), tiene el agrado de dirigirse a Ud. para solicitar su colaboración en la mejora de la calidad de "vida" (digamos) de los docentes.

Para ello, Usted sólo debería anunciar a través de las mil pantallas de su monopolio que el Grupo Clarín ha decidido crear el “Circuito de Enseñaderos Culturales Ernestina de Noble” (CIENCUERNO), integrado por escuelas primarias y secundarias a lo largo de todo el país. Y –acá está lo importante– que el CIENCUERNO contratará docentes a razón de 4200 pesos (= 3 salarios mínimos) por mes.

Confiamos en que poco después, la Presidenta de la Nación nos ofrecerá la misma remuneración para que sigamos en el sistema educativo público y hagamos llegar sus contenidos a cada estudiante en forma gratuita.

Agradecido desde ya, con frío y algo de hambre,

Lic. Ambrosio Máximo Famelio

11.8.09

Calibrando el cuentapobres

Clarín dedica hoy 874 palabras a discutir cuántos bebés por día nacen pobres en Argentina. Podemos elegir entre los 606 (seiscientos seis) contados por UNICEF o los 950 (novecientos cincuenta) arriesgados por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil. Después podemos seguir: 10% nace con bajo peso; 25 por día no llegarán a cumplir un año de vida; 30 morirán antes de los cinco. De diez millones de niños argentinos, el 57% es pobre. O sea que cinco millones setecientos mil están por debajo de la línea de pobreza, lo que nos da dos niños pobres por kilómetro cuadrado de territorio nacional (pero solamente un pobrecito y medio si agregamos el sector antártico argentino). Igual, hay que andar con ojo: según un sociólogo citado por Clarín, “en este país ningún número es confiable”.

La anestesia tecnocrática: los pobres nacen así, lo importante es contarlos bien. ¿Alguna vez discutiremos quiénes causan la pobreza? ¿Quiénes envenenan el óvulo y el esperma del país con la explotación congénita? ¿Se sabrá cómo las uniones industriales, adebas, sociedades rurales, cegeteses y fundiciones mediterráneas nos atacan en el vientre materno? ¿Y quedará claro quién está obligado a revertir la pobreza? ¿Publicará alguna vez la Gran Prensa el artículo 11 del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales? Por ahora, la solución argentina para los problemas argentinos sigue siendo contar los pobres en el macroscopio, discutir números, ocultar las causas.

4.8.09

Seguimiento y control: magia registral

1) La Voz del Interior reflotó ayer lunes un proyecto legislativo de Unión por Córdoba: la creación de un Programa Provincial de Identificación, Seguimiento y Control de Delincuentes Sexuales, con siete objetivos básicos (art. 2 del proyecto). El primero es "brindar a la comunidad las herramientas que permitan un concreto seguimiento de las personas, condenadas y liberadas, por delitos de carácter sexual, con el fin de prevenir los graves daños y las secuelas que sobre la víctima y su grupo familiar, producen estos hechos". Los otros seis objetivos incluyen el tratamiento psicológico para los condenados (art. 2, inc. 4) y el apoyo terapéutico para las víctimas de los delitos sexuales (inc. 7).

2) Pero el resto del proyecto solamente se dedica al seguimiento y control: lo único que hace es crear el Registro Provincial de Personas Condenadas por Delitos Contra la Integridad Sexual (art. 4). Incluirá "la identificación genética del individuo e historia de delitos, documentación del tratamiento [...] que hubiere recibido por anormalidades mentales [...] y todo otro dato que contribuya a una mejor individualización del sujeto" (art. 6).

3) Durante por lo menos 5 años después de cumplir su condena, la persona deberá informar ante la comisaría cada 30 días dónde vive y en qué trabaja; se impone esta "regla de convivencia dadas las características científicamente probadas de alta reincidencia de los condenados por los delitos contra la integridad sexual" (art. 13). ¿Dónde están esas pruebas? La fundamentación del proyecto (expte. 1913/L/08) abarca una sola página; no cita un solo estudio criminológico o estadístico concreto. ¿Tiene sentido crear esta lista de sospechosos de siempre?

4) Si no cumple alguna de las 60 visitas a la Policía, la persona sufrirá una pena de 30 días de arresto, resuelta por el comisario (art. 17), ya que se aplica el procedimiento del Código de Faltas.

5) El proyecto ofrece una nueva salida mágica para la angustia que estos delitos nos generan. Da por supuesto que la cárcel no ha resocializado a la persona condenada. La reinserción social es el fin de la pena, según las normas constitucionales (Convención Americana de Derechos Humanos, art. 5). Este Registro implica una aceptación del fracaso; y el proyecto no entra en esto ni establece un tratamiento integral para la persona condenada. No va a las causas; no previene el delito; no acompaña a las víctimas. Todo eso será alguna otra vez. Pucha.