28.4.09

Primavera y juventud

Septiembre de 1988. La revista porteña El Nuevo Periodista dedica la tapa de su número 208 a los disturbios del día 9 en Plaza de Mayo. Dirigida por Andrés Cascioli, la progresista publicación reúne las firmas de Rogelio García Lupo, Hernán López Echagüe, Beatriz Sarlo, Adriana Puiggrós, Mario Benedetti y Tomás Eloy Martínez. En la página 10 de aquel número, las cartas de lectores incluyen el siguiente texto:

Detrás de las palabras

Señor Director:

A propósito de la columna escrita por Rogelio García Lupo bajo el título de Periodistas (EL NUEVO PERIODISTA N° 197), me permito estas reflexiones alrededor del tema de la comunicación. Los medios de comunicación de masas irrumpen continuamente en la sociedad, no sólo como un elemento que pretende mantenernos informados, sino como un factor condicionante de nuestras actitudes. Y cada vez adquiere mayor importancia aquella frase que afirma que “quien maneja las informaciones, maneja el poder”. Así, por un lado, los productores de signos elaboran sus mensajes bajo mil formas para influenciar al público, el cual no siempre descubre la intencionalidad del emisor. Ese público, en su gran mayoría, capta de manera global la totalidad de la emisión, sin analizar los detalles. Son pocos los que utilizan métodos de análisis crítico de las informaciones, y somos muchos los engañados por los medios de comunicación. Sólo con un método de análisis crítico podremos percibir con claridad cuando se habla de periodistas o de quienes no lo son. Así también evitaremos que nos inculquen la “falta de libertad de prensa”, cuando en realidad quien escribió el artículo que provocó esa creencia no era periodista sino empresario.”

Fernando Daniel Genesir - Córdoba

Muy buen análisis. Hoy Fernando es "El Hombre de la Ciudad" en Cadena 3 Argentina

21.4.09

Otra vez la derecha

Mientras el presidente Mauricio Macri defiende a Cuba en su discurso inaugural de la Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago, sus funcionarios impulsan la baja en la edad de imputabilidad de los menores. Quieren fijarla en 14 años, la edad del joven que asesinó al camionero Daniel Capristo. Tras el escándalo generado por el crimen, el ministro de Justicia y Seguridad, Horacio Rodríguez Larreta, dice: “todo menor de 14 años sabe que está prohibido matar y robar”, por lo que si comete “delitos graves, tiene que tener sanciones graves”.

Otra vez la derecha aprovecha la angustia pública para ajustar políticas represivas. No mencionan la necesidad de cambiar las condiciones de vida, ni proponen garantizar el acceso a la educación, la salud y la vivienda. No apuntan a las causas de la exclusión. Lúcidamente lo señala Daniel Filmus, un funcionario del progresismo: “Llama la atención que muchos de los  que  proponen  la  baja  de  la  edad  para  la imputabilidad de los niños y adolescentes  no coloquen en el mismo nivel de preocupación el aumento de la duración de  la  escolaridad  como estrategia para  evitar  sus conductas delictivas” (Clarín, 21 Ago 2002).

Enfrentamos una previsible movida de la derecha. Con un gobierno nacional y popular estas cosas no pasarían. Habrá que esperar a las elecciones.

14.4.09

Vandalismo en museo

Buenos Aires, 14 Abril 2029 - Veinte años después del robo de la banda y el bastón de Arturo Frondizi, desconocidos hurtaron objetos que pertenecieron a la presidenta Cristina Fernández.

Según informes preliminares, las reliquias sacadas del Museo de la Casa Rosada incluyen:

1) la piel desecada de la mano de Cristina Fernández que estrechó la de Barack Obama; el tejido epitelial tenía propiedades terapéuticas, revitalizadoras de algunas encuestas;

2) el proyecto de nacionalización de YPF, sin firma, ni fecha, ni tinta;

3) el ábaco para actualizar jubilaciones, con las bolitas sumergidas en grumos de poxipol;

4) un rollo de alambre de púas oxidado, mugriento y pringoso que cosía los variados mondongos del Frente para la Victoria, anudado al hilo de oro que sostenía al sector de Aldo Rico;

5) la balanza para equilibrar la distribución del ingreso (elaborada por Fiat Auto Argentina);

6) la bola de cristal fallada con la que Cristina Fernández seleccionó su compañero de fórmula en 2007;

7) el GPS roto que le impidió encontrar el Congreso antes de junio de 2008 para llevar el proyecto de aumento de retenciones; y

8) un archivador con 6.822.719 cartas de varones argentinos de entre 18 y 65 años que describen a Cristina, con distintos grados de énfasis, como “una morocha muy muy linda” y le proponen diversas relaciones amorosas, afectivas o eróticas. Las sospechas apuntan al comando Vengadores de Michelle Bachelet.

7.4.09

Veinte años

Ese viernes, Alfonsín no sabe que le quedan exactamente veinte años de vida. El dólar sube, como Menem en las encuestas. Tras los cortes de luz y el ataque a La Tablada, la crisis económica estalla. Todavía faltan los saqueos y sus muertos, la hiperinflación y la llegada del neoliberalismo peronista privatizador. Adelantar las elecciones al 14 de mayo no ha sido buena idea.
Pero ese viernes Alfonsín piensa dar vuelta las cosas. En el primer día de sus últimos veinte años, echa al ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille. El candidato neoliberal radical, Eduardo Angeloz, lo ha pedido públicamente el día anterior para mejorar sus encuestas. Juan Carlos Pugliese, un veterano del gobierno de Arturo Illia, ocupará el ministerio y durará unas pocas semanas, donde tratará de pactar con Roberto Alemann, economista en jefe de los Ejércitos de Ocupación.
El 31 de marzo de 1989 resume la tragedia de Alfonsín. ¿Hay algo para aprender? Quizá que la honestidad no alcanza para cambiar el país. Que la democracia como procedimiento electoral no alimenta, cura o educa: para eso debe ser el gobierno del pueblo. Que si un plebiscito consolidó la paz con Chile, otro podría haber decidido no pagar la deuda externa (o pagar menos, o más tarde). Que en Argentina las tácticas pueden ser moderadas, pero los objetivos deben ser enormes. Alfonsín palpó que sus sueños modestos eran imposibles; pero no entendió que esa pequeñez los hacía irrealizables. Argentina necesita sueños grandes: son los únicos que pueden volverse reales. Ni elecciones adelantadas te salvan de eso.