14.7.09

Fragmento

… una temperatura de un grado bajo cero hoy. Seguimos en los estudios de Radio Tosco, ahora con la visita de Fidel Ernesto Plusvalía, un joven licenciado en Comunicación, integrante del Colectivo Colectivista Marxista, una agrupación…

- Marxista Rojo Latinoamericano, se llama.

- Sí, Colectivo Colectivista Marxista Rojo Latinoamericano, o “Cocomarola”, tal como se lo llama cariñosamente en los ambientes extremistas. Con él haremos una lectura objetiva y mesurada del discurso de nuestra Presidenta el pasado 9 de julio. ¿Qué ejes te parecieron importantes, Fidel Ernesto?

[Imagen:petruscosas.blogspot.com/2007/09/mi-camisa-rosada.html]

- Gracias por invitarme. Bueno, la Presidenta destacó la necesidad de una reforma política, pero le erró fiero al ejemplo…

- Te interrumpo. Veamos esa parte del discurso en Tucumán. Habla la Presidenta:

- “la última vez que hubo elecciones internas en un partido político fue en el año 1999 en lo que constituyó la Alianza, hubo elecciones internas en todo el país para ver quién era presidente, y resultó electo quien resultó electo, ustedes lo recordarán, que luego fue presidente en el año 1999. Con lo cual dejar en manos únicamente de los partidos la designación de sus candidatos me parece que no es suficiente garantía de estabilidad democrática y de fortaleza institucional de los partidos políticos.

- Entonces, Fidel, ¿cuál es el problema con lo que dijo la Presidenta?

- …

- ¿Fidel?

- ….

- ¡Fidel Ernesto!

- ¡Presente, mi General!... Digo, ¿cómo? ¿qué pasa?


- ¿Te colgaste, Fidel? ¿Te olvidaste la medicación?

- Es que… la Presidenta está cada vez más bonita, con ese saquito… y esa melenita, mirá cómo se le forman esos ganchos de pelo sobre el pecho... Si yo tuviera unos años más, o ella unos menos... Burguesita linda.

- Lo de la reforma, por favor.

- Eh, sí. Decía que erró fiero al ejemplo. Las internas de la Alianza, el 29 de noviembre de 1998, fueron internas abiertas. Justamente, la elección de De la Rúa no la hicieron los partidos solos.

- O sea que De la Rúa es un argumento contra las internas abiertas, y no a favor.

- Sí, pero ya que estamos, De la Rúa sirve para cuestionar las elecciones presidenciales en general. Un sistema electivo donde De la Rúa gana con el 49% de los votos, es un mal sistema. Yo era muy joven para votar en el 99, así que no lo voté. ¿Y usted, don Radio Tosco?

- Eh… acá pregunto yo, Fidel Ernesto. Entonces, ¿las internas abiertas….?

- Si la reforma va hasta ahí, no va a cambiar nada. Un buen paso, en cambio, una buena reforma, sería terminar con la brutal diferencia económica entre los partidos. Las campañas millonarias, que ganan los millonarios.

- ¿Y cómo? De Narváez tiene plata…

- Sí, pero una nueva ley de financiamiento debería asignar un monto de dinero público para cada partido y prohibir el uso de cualquier otro recurso durante la campaña.

- ¿Que los partidos solamente usen dinero estatal?

- Solamente. Con un control posterior, presentando facturas por los gastos hechos.

- Pero ¿un monto igual para cada partido?

- Podría sumarse una cifra variable según la cantidad de votos en la última elección. Lo importante es prohibir cualquier otro aporte.

- ¿Y si alguien quiere ayudar a un candidato?

- Que done trabajo, no dinero ni afiches ni calcomanías ni choripanes ni aviones. Y además, que lo vote, para que tenga un aporte más la elección que viene. Además, esta limitación se refiere al período de campaña (digamos, 60 días antes de la elección). También puede habilitarse, como excepción, una donación individual, pero limitada a 50 ó 100 pesos por persona.

- Pero ¿no quedan los partidos dependientes del Estado?

- Solamente para estos gastos de campaña. Y además, en el sistema actual también dependen, nada más que no sabemos bien de quién.

- He escuchado que estas cosas han sido declaradas inconstitucionales en Estados Unidos.

- La respuesta a eso es: y a mí que me importa. Pero también la podemos hacer más larga y decir que la libertad de expresión y el derecho de propiedad en Estados Unidos tienen una regulación distinta a la de la Argentina. Acá la Constitución prevé el financiamiento estatal de los partidos políticos (art. 38) y admite límites al derecho de propiedad de las personas, como dice el art. 21 del Pacto de San José de Costa Rica; o sea que en Argentina no hay permiso para hacer cualquier cosa con la plata de uno.


- La Presidenta dijo que las internas abiertas ayudarían a que la sociedad se haga cargo de sus decisiones.

- Si Cristina Fernández quiere eso, que haga consultas populares vinculantes. El mecanismo está en la Constitución, así que ella o sus legisladores ya pueden preguntarnos: ¿Pagamos la deuda externa o antes terminamos con la indigencia? ¿Nacionalizamos YPF? ¿Prohibimos los despidos hasta que la desocupación sea del 3%? ¿Creamos una ley para transferir las empresas quebradas a los trabajadores? ¿Establecemos una asignación universal por hijo? No sé si se animará; pero seguramente nos haríamos cargo de esas respuestas.

- ¿Y el llamado al diálogo?

- Está bien la actitú. Pero a mí me sonó como un segundo lanzamiento de ese Acuerdo del Bicentenario, un año después… Llama a todos los sectores económicos, dice que quiere sentar a una mesa a quienes representan a las finanzas, la industria, los servicios, el campo y a los trabajadores, a los que nombró últimos. “No nos olvidemos de ellos”, dijo la Presidenta; menos mal.

- ¿Sentarlos para qué?

- Para la redistribución en la crisis. Se abre un diálogo de reparto, pero ese diálogo tiene que partir del respeto a los derechos sociales de la Constitución: la salud, la vivienda, la educación, la alimentación. No hay un derecho constitucional a comprar cuatroporcuatros, a tener industrias con dividendos millonarios, a recibir exenciones impositivas o a que el Gobierno te subsidie cada empleo. Eso tiene que quedar por debajo de los derechos de todos. Y si no lo entienden, los que vivimos de un sueldo tendremos que movilizarnos para hacer presentes esas promesas del Estado burgués, porque ni siquiera estamos reclamando la socialización de los medios de producción, sino apenas los derechos que…

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