7.4.09

Veinte años

Ese viernes, Alfonsín no sabe que le quedan exactamente veinte años de vida. El dólar sube, como Menem en las encuestas. Tras los cortes de luz y el ataque a La Tablada, la crisis económica estalla. Todavía faltan los saqueos y sus muertos, la hiperinflación y la llegada del neoliberalismo peronista privatizador. Adelantar las elecciones al 14 de mayo no ha sido buena idea.
Pero ese viernes Alfonsín piensa dar vuelta las cosas. En el primer día de sus últimos veinte años, echa al ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille. El candidato neoliberal radical, Eduardo Angeloz, lo ha pedido públicamente el día anterior para mejorar sus encuestas. Juan Carlos Pugliese, un veterano del gobierno de Arturo Illia, ocupará el ministerio y durará unas pocas semanas, donde tratará de pactar con Roberto Alemann, economista en jefe de los Ejércitos de Ocupación.
El 31 de marzo de 1989 resume la tragedia de Alfonsín. ¿Hay algo para aprender? Quizá que la honestidad no alcanza para cambiar el país. Que la democracia como procedimiento electoral no alimenta, cura o educa: para eso debe ser el gobierno del pueblo. Que si un plebiscito consolidó la paz con Chile, otro podría haber decidido no pagar la deuda externa (o pagar menos, o más tarde). Que en Argentina las tácticas pueden ser moderadas, pero los objetivos deben ser enormes. Alfonsín palpó que sus sueños modestos eran imposibles; pero no entendió que esa pequeñez los hacía irrealizables. Argentina necesita sueños grandes: son los únicos que pueden volverse reales. Ni elecciones adelantadas te salvan de eso.

6 comentarios:

Elias Vida dijo...

"los objetivos deben ser grandes para ser realizables"
que bueno, diste en el blanco con una precisión luminosa

San Gordelius dijo...

Qué envidia se siente cuando es otro el que mejor escribe lo que uno mismo siente.

De la sana, che.

A mí me quedó la misma impresión. Lo de La Tablada es una muestra, como Semana Santa, y la Ley de Reforma del Estado, ese engendro neoliberal rechazado por el bloque peronista ("no vamos a ponerle cartel de remate al patrimonio de los argentinos" en las palabras de Eduardo Menem) a fines del '88 pero aprobado meses después con el Carlo ya Presidente.

Será una cuestión de sueños? de oportunidad política? Será precisamente eso, que Alfonsín era un político y no un revolucionario?

Veremos.

Parece que las cosas no cambian mucho y que al curso de la Historia lo marcan los dueños del mundo.

Un abrazo.

Esculapio dijo...

Alfonsín le pasó a los Argentinos. Como la esperanza y la derrota.
20 años no son tan pocos. Ni tantos. También les pasó a los Argentinos Menem por dos, el paraíso de la convertibilidad y su estruendoso fracaso, Cavallo -que padecimos un montón de veces- De La Rúa y el Chacho. Aplausos a Rodríguez Saa, Puerta y Duhalde. Los K, los piquetes sojeros y mediáticos, el dengue y la crisis del capitalismo.
No se si se puede medir en tamaño un sueño. Me parece que hacemos un país con tendencia al sufrimiento y al empacho de buzones vivenciales y existencialistas.

Lucas A. dijo...

Clap, clap! Grandes sueños por supuesto y grandes palabras las suyas Radio Tosco!!!!
Salutes,
Lucas A.

Redacción / Radio Tosco dijo...

Gracias Elias, Dr Gordelius y Lucas... Qué bueno que les haya interesado esta relacion entre la profundidad de un sueño y su camino a la realidad. Gracias Esculapio por compartir tu comentario... Y a Gordelius, me hiciste pensar si la diferencia entre un politico y un revolucionario es el tamaño de sus sueños. Quiza puede haber un politico que sueñe bien en grande, y que siga tacticas "pacíficas". Un abrazo, gracias por sintonizar...

El Eternauta dijo...

como decia Zitarrosa en "Triunfo Agrario"..."el que no cambia todo, no cambia nada"
Yo creo que Alfonín fue víctima de sus propias virtudes...es decir, no se puede pactar con todos...lo que me hace pensar que esta política extremadamente conciliatoria no difiere mucho de la supuestamente antagónica del peronismo. Pero la democracia es paradójica y por si sola no basta.
saludos