6.1.09

Aplausos al Punto

En 2007, Radio Tosco repasó quiénes habían apoyado los indultos a criminales de lesa humanidad, firmados por Carlos Menem en 1989 y 1990.

La impunidad arrancó antes. Raúl Alfonsín impulsó, a fines de 1986, la ley de Punto Final (ley 23.492, sancionada 23 Dic 1986). La aprobaron los bloques de la UCR y partidos provinciales, junto a unos pocos justicialistas. Un puñado de radicales, en cambio, se abstuvieron, o bien votaron en contra, como hizo el peronismo. Durante el debate en el Senado, las Madres de Plaza de Mayo fueron expulsadas del recinto.

La ley de Punto Final fijaba (art. 1) un plazo de 60 días corridos (hasta el 1 de marzo de 1987) para hacer nuevas denuncias de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar. El mismo plazo regía para delitos de la guerrilla. Luego de esos 60 días, no podrían iniciarse otras acciones (salvo por apropiación de menores, art. 5).

Alfonsín buscaba limitar los juicios. Había pasado un año desde la sentencia en el Juicio a las Juntas, donde el tribunal había ordenado investigar todos los hechos relatados en las audiencias orales y públicas.

La ley no dio resultado. En esos 60 días, muchas Cámaras iniciaron acciones. Por eso, meses después, llegaría la ley de Obediencia Debida.


En 1986, el obispo Justo Laguna apoya la impunidad. Considera lícito fijar un límite para el trámite judicial, porque las Fuerzas Armadas “tampoco pueden vivir permanentemente en estado de zozobra” (La Voz del Interior, 02 Dic 1986, pág. 3). Raúl F. Primatesta, entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, explica que “la Patria necesita un espíritu de reconciliación general”. Elogia el proyecto, porque “aparece en las autoridades la conciencia de la urgencia de un camino positivo de entendimiento y de la posibilidad de construir el país, porque mientras estamos divididos nos devoran los otros”, dice, disfrazado de Martín Fierro (La Voz del Interior, 17 Dic 1986, pág. 5). Monseñor Cándido Rubiolo, arzobispo de Mendoza, también está de acuerdo.

El vicepresidente de la Nación, Víctor H. Martínez, dice con su acento cordobés que en 1983 el gobierno de Alfonsín “se propuso poner un punto final a la dictadura, a las autonomías universitarias vulneradas, […] a la inflación, etcétera. Indudablemente, éste es un nuevo punto final que aceptamos que nos atribuyan”. El punto final a la justicia. Con alivio, dice que no habrá un gran costo político, pero que “la UCR está dispuesta a pagarlo en función de la salvación de una Argentina de futuro” (La Voz del Interior, 21 Dic 1986, pág. 1). 

Según Macario Carrizo, senador radical por Córdoba y miembro del gabinete de Angeloz, esta ley de Punto Final sirve “para que todos los argentinos comencemos a vivir en paz”, porque “luego de 3 años [de democracia] no se puede continuar indefinidamente con este problema”.

El diputado nacional (UCR, Córdoba) Lorenzo Cortese muestra disciplina al decir que “hay una decisión política del bloque [radical] de respaldar y acompañar” el proyecto (La Voz del Interior, 20 Dic 1986, pág. 3). 

Carlos Raimundi (hoy en el bloque Solidaridad e Igualdad) preside por entonces la Juventud Radical, que se ha opuesto al proyecto.  “Costará digerir” el Punto Final, dice Raimundi, quien lo apoyará para lograr “la reconciliación nacional”; mientras tanto, va abriendo un sobre de dos kilos de Uvasal (La Voz del Interior, 22 Dic 1986, pág. 1). Justo debajo de esas declaraciones, Leopoldo Moreau prueba con esto: “El gobierno puede tomar esta decisión porque hay una democracia fuerte”. 

El secretario de Interior, Facundo Suárez Lastra, juega al psiquiatra: considera “irracional” hacer una marcha contra el Punto Final (La Voz del Interior, 10 Dic 1986, pág. 4).

Otro aplauso llega de lejos. En su editorial, el diario El País de Madrid celebra la sanción de la impunidad, un “borrón y cuenta nueva” para “cerrar el pasado y librar […] a la democracia argentina del lastre de un ajuste de cuentas dilatado” (transcripto en La Voz del Interior, 28 Dic 1986, pág. 5).

¿Quiénes aplaudieron, después, la Obediencia Debida?

5 comentarios:

Martín Juárez Ferrer dijo...

querido horacio,
una cosita corta, desde tafi, con el 75% de OYOM.
yo no estoy de acuerdo con las leyes de punto final, y las de obediencia debida. pero creo que hay que situarse en la época. claro está, no lo digo por vos, sino por mucha gente que piensa que hoy, 20 o 25 años después de la recuperación de la democracia, NK es el primero que hace algo, desde un lugar, claramente, más cómodo, con los militares totalmente desprovistos de su poder político. quizá mucha gente realmente pensó que eso era necesario para conservar la democracia. creo que así lo pensó Alfonsín, que al menos en aquella época era un político de principios (de su hoy, y de sus últimos años tengo mis serias dudas -que piensa the last serious radical?-). Me hago cargo de lo que digo, que se relaciona, deafortunadamente, con cuestiones como la realpolitik, lo ética política maquiavélica. Me disgusta que sea así. Pero al mismo tiempo, mi intuición me dice que esto es como las brujas: no existen, pero que las hay, las hay...En fin, es para debatir muchos más, solo te tiro un par de impresiones. un abrazo
martín
PS: me gustaría estar en la marcha para que se paren los misiles en Gaza. que horror por dios! no podemos seguir tragandonos el verso de que los pobres isralíes solo se defienden. 2 soldados, 400 civiles...tranquila la proporción. en fin, también controvertible. Pero hay que sacudir mucho polvo de lobby allí me parece...

San Gordelius dijo...

Estimado Horacio,

Qué bueno que desempolves las opiniones de los mismos de siempre. Sin embargo quiero agregar algo a lo que dijo Martín (que da la casualidad fuimos compañeros de 1ro a 5to grado), y es una idea que leí en el blog de otro constitucionalista. Más o menos era así:

"La relación entre el Gobierno y los juicios a los represores, de los cuales se vanagloria, es comparable a noquear a Mohammed Alí ahora, que está hecho bolsa, y después hacerle pito catalán y encima decirle cagón a Ringo Bonavena, que le aguantó 12 rounds golpe a golpe cuando Mohammed Alí era Mohammed Alí y nadie le tocaba la pera".

Digo, yo también estoy en contra de las leyes, y aunque no soy nadie para criticar que no se haya encontrado otra solución, me parece medio tendencioso olvidarse de los Juicios a las Juntas...

Aclaro no lo digo por vos, que lo único que buscás es exponer la postura de ciertos personajes que no parecían muy comprometidos con la Justicia y la vida en comunidad, sino que lo digo por el Gobierno y ciertos progresistas folklóricos.

Saludos!

PD: Sobre la Constitución de Cuba... le echaste un ojito a la Nueva Constitución de Ecuador? (es para tomarla entre pinzas, es la 20º Constitución de la historia del país). Un resumen y acceso al texto completo acá.

El Eternauta dijo...

Algunas opiniones sacadas del artículo "Los arrepentidos de las Felices Pascuas " (http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=16829)
..."A 25 años de la reinstauración de la democracia y 21 de que el Congreso sancionara las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, ambas impulsadas por el ex presidente Raúl Alfonsín, su ex canciller Dante Caputo arriesgó, en un algo polémico ejercicio contrafáctico, que “si no dábamos” esas leyes, los militares “no se hubieran animado”. Minimizó, así, la hipótesis, sostenida por el propio Alfonsín, de que esas leyes, sancionadas al calor de los levantamientos carapintadas de 1987, evitaron un golpe o, al menos, un intento de golpe de Estado..."
Adolfo Stubrin (Ex diputado nacional y presidente de la Convención Nacional de la UCR):."..Personalmente, recuerdo que el riesgo de alzamientos, de no haber sancionado las leyes, era importante, muy alto. La Ley de Punto Final la percibí, entonces, como una forma de resolver la negligencia judicial: buscaba imprimir velocidad a los procedimientos judiciales. La de Obediencia Debida, en cambio, la viví como un traspié, como una derrota política. Entonces, ya había pasado al Ejecutivo, lo que no me hizo menos responsable en su sanción, al contrario. Pero no quisiera lavarme culpas, ahora..."
Jorge Vanossi (Constitucionalista y ex diputado nacional):"...No comparto para nada la posición de Dante Caputo. Entonces, se analizaron los grados de peligrosidad, en caso de que no se sancionaran ambas leyes. Y se llegó a una conclusión en la que aún creo: esas leyes fueron imprescindibles. No era posible, entonces, dejar librada la institucionalidad del país a un riesgo de golpe, que realmente existía. Así, con la Ley de Obediencia Debida se resolvió concentrar la responsabilidad de los crímenes de la dictadura en las cúpulas militares. A pesar de no compartir del todo aquel espíritu, su sanción no equivalía a una amnistía general..."
Federico Storani (Ex diputado nacional por la UCR):En ese momento, yo dije que votaba las leyes con náuseas, y así fue porque venía a la cabeza la imagen de los compañeros desaparecidos. La Ley de Punto Final establecía un plazo para presentar denuncias: era una forma de no prolongar la incertidumbre. Quizá, visto todo desde la actualidad, uno percibe que con la Ley de Obediencia Debida podríamos haber apechugado y ahorrarnos su sanción. Pero no era fácil; a diferencia de estos días que cazan leones en un zoológico..."

para pensar un poco...yo personalmente creo que las dos leyes (ahora declaradas inconstitucionales)fueron un error de Alfonsin...que hubiera pasado si no las promulgaba...nadie lo sabe (pero se hubiera ganado en coherencia)
saludos

Martín Juárez Ferrer dijo...

perdón la insistencia,
pero comparto 100% la cita que pone San Gordelius del blog de Gargarella, que fue en un comment, si mal no recuerdo. Y muy de acuerdo con que los Kirchner se dedican a cazar leones en el zoológico.
saludos, desde salta, en aventuras cuasi-guevarezcas,
martín

Redacción / Radio Tosco dijo...

Hola! Che, disculpen las demoras, estamos trabajando para usted...

Me parecen correctas e interesantes las observaciones.
Pero agrego algunas cosas.
(1) Quizá hoy se “cazan leones en un zoológico”, pero tampoco es tan fácil juzgar a los criminales de lesa humanidad: la desaparición de Julio López prueba que la cosa está más peleada de lo que parece.
(2) Aunque hoy los leones estén en el zoológico, es valorable e importante que el kirchnerismo (junto a otros sectores políticos y sociales) haya querido impulsar los juicios. Conviene recordar que otros (De la Rúa, Duhalde) preferían dejar sueltos a los represores. Por ello, rechazaron los pedidos de extradición, etcétera. Y hoy mismo, otros políticos con posibilidades presidenciales no tendrían problema en resucitar la teoría de los dos demonios o incluso la idea de “reconciliación” (palabra clave por “impunidad”).
3) Por supuesto que reconozco los méritos (importantes) de Alfonsín al impulsar el Juicio a las Juntas (explícitamente recordado en esta notita de Radio Tosco). Fue histórico y crucial, más allá de observaciones puntuales. Reconozco también que Alfonsín sintió las presiones militares. Sin embargo, hay algo importante: la Obediencia Debida no sólo fue el resultado de las “presiones”. En realidad, la ley expresaba la idea original de Alfonsín sobre los juicios. Debían ser cortos, rápidos, iniciados en la jurisdicción militar y limitados a la máxima jerarquía de las FFAA. Además, debían adoptar la teoría de los dos demonios (equiparando a la guerrilla y las fuerzas armadas). Así, Alfonsín dictó los decretos 157 y 158 del 13 Dic 1983. El primero ordenaba iniciar acción penal contra los jefes guerrilleros y el ex gobernador de Córdoba Ricardo Obregón Cano. El segundo decreto hacía lo mismo con las 3 primeras Juntas Militares. Luego, la acción de la Justicia y la movilización de los organismos de derechos humanos fue ampliando enormemente el alcance de las investigaciones judiciales. Por eso llegaron el Punto Final y la Obediencia Debida. Me parece que esas leyes no cambiaron la postura de Alfonsín, sino que la volvieron a poner en práctica (con algunas modificaciones).

Gracias de vuelta por andar por acá.