28.10.08

Argentina exporta

Ahora no voy a la escuela. Cosecho una fruta que se vende a gente de otros países. Vivo en un país donde trabajan niños de menos de 14 años. Los grandes llegan en camiones, arriba de la carga, a juntar la cosecha. Son tres meses, y después se acaba. Cada mes pagan mil pesos, dice mi papá. Arrancamos a las 9 de la mañana y seguimos hasta que se está por hacer de noche. Mi papá pidió permiso al gobierno para que yo me ponga a trabajar.
Si no, me llevarían a la escuela, porque dicen que los chicos tenemos que ir. Pero a veces eso tiene que esperar, porque si no la fruta se queda sin juntar, y no cobramos, y no comemos.
Mi país se llama Entre Ríos. La fruta es violeta, como me quedan las manos a mí, a mis hermanos, a mi papá. Después, todo se pone verde hasta el año que viene.

CONCORDIA.- Más de 600 padres pidieron autorizaciones a la delegación local de la Dirección Provincial del Trabajo para que permitan que sus hijos puedan trabajar en la cosecha del arándano.
En la Dirección de Trabajo dijeron que el régimen laboral admite menores hasta 14 años para esas tareas y que por debajo esa edad es ilegal el empleo. Pero los testimonios hablan de otra realidad que surge una vez que los menores ya cuentan con las autorizaciones.
(La Nación, 22 de octubre de 2008).

21.10.08

Socialismo Kirchner

La Presidenta anunció hoy un proyecto de ley [texto aquí] para eliminar el sistema jubilatorio de capitalización individual, creado en 1993 por el gobierno justicialista de Menem y Cavallo, a través de la ley 24.241. Oscar Parrilli, hoy secretario general de la Presidencia, votó a favor de la ley como diputado peronista.

El Proyecto transfiere (art. 7) a la Anses los recursos que cada trabajador afiliado a AFJP aportó (obligadamente) a su cuenta individual. Es decir: toma una propiedad privada del trabajador y la pasa al patrimonio estatal. Se trata de una expropiación, pero el proyecto no ordena pagar la indemnización previa, exigida por la Constitución Nacional (art. 17). Los aportes hechos a las AFJP no son propiedad de estas empresas, sino de los aportantes (según el art. 82 de la ley 24.241). En el mensaje que acompaña al Proyecto, la Presidenta reconoce (con renuencia) que los aportes son propiedad individual de los afiliados.

Pero hay más. La plata aportada por los trabajadores a sus cuentas personales se integrarán (art. 7 del proyecto) al Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen Previsional Público. Este Fondo se creó por Decreto 897 (12 de julio de 2007). Con la firma de Néstor Kirchner, el art. 4 del Decreto autoriza a invertir este Fondo en “la adquisición de títulos públicos o valores locales o internacionales de reconocida solvencia, y/o cualquier tipo de inversión habitual en los mercados financieros.” La administración del Fondo queda en manos de la Anses, pero para invertir contará con el asesoramiento del Secretario de Hacienda y del Secretario de Finanzas, los dos del Ministerio de Economía (art. 7). Una garantía.



Cosas raras, ¿no? La Presidenta, en su mensaje que acompaña al Proyecto, critica al sistema de AFJP porque “deja el futuro de los ingresos de nuestros trabajadores y jubilados a merced de los avatares del mercado financiero”. Y ahora ella toma los aportes de las cuentas personales y los lleva a un Fondo que se invierte en “los mercados financieros”.

La Anses estará, según el Proyecto (art. 9), sujeta a la “supervisión” de una Comisión integrada por 6 diputados y 6 senadores. Toda una garantía. Pero por si acaso, el Proyecto no le da a la Comisión ninguna atribución real. Simplemente pueden pedir informes, pero no frenar ninguna decisión de la Anses, o de la administración del Fondo de Sustentabilidad.

Y hay más: en el final, el Proyecto enviado por la Presidenta encomienda (art. 17) al Poder Ejecutivo (o sea, Cristina) el rearmado de la ley del Sistema Jubilatorio (la 24.241); la Presidenta, según el Proyecto, “podrá disponer la supresión de aquellas disposiciones que, a la fecha del ordenamiento, hayan perdido actualidad”. Es un permiso para re-escribir la ley a gusto.

El socialismo Kirchner es raro. En vez de nacionalizar YPF, estatiza los ahorros jubilatorios de los trabajadores. Sin compensación.
Con eso aumenta un Fondo destinado a inversiones en mercados financieros.
Todo eso en nombre de terminar con la especulación.

La cosa podría ser distinta. Cristina podría eliminar solamente el negocio de las AFJP. Mantener las cuentas personales de los laburantes y administrarlas a través de un ente público autónomo, en manos de los trabajadores. Para unificar progresivamente el sistema sobre una base solidaria, puede cerrarse la posibilidad de incorporar nuevos afiliados a la capitalización. El Fondo del sistema de reparto podría tener administración mixta a cargo de los trabajadores y el Congreso, con autonomía y controles externos. Y la movilidad debería ser en serio, no sujeta a la recaudación previsional.

Eso, claro, si lo importante fuera asegurar la vida digna de los jubilados. Pero no estamos en eso, ¿no, Cris?


Transmitió Radio Tosco.

[Foto: la militante de los jubilados, Norma Plá, rodeada de policías]

14.10.08

La voz de la obediencia

En su editorial del 29 de mayo de 1987, La Voz del Interior critica un pronunciamiento del Honorable Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba.
El Consejo ha repudiado el proyecto de Ley de Obediencia Debida, que está a punto de aprobarse (será la ley 23.521) y consagra la impunidad de numerosos criminales de lesa humanidad.

Bajo el título “Un pronunciamiento faccioso e improcedente”, el matutino cordobés informa que el autor de la propuesta de repudio es afiliado al Partido Comunista. La “partidista” resolución aprobada implica un “agravio a un gobierno democrático” (el de Raúl Alfonsín). “Resulta lamentable”, dice La Voz del Interior, “que el máximo órgano de gobierno de la Universidad se haya expedido por simple mayoría de votos, sobre un asunto de tanta trascendencia”.

¿Hubiera sido mejor por minoría? ¿O que no se hubiera pronunciado?

O mejor: debería haber aplaudido la impunidad. Eso no hubiera sido un “agravio”, ni “faccioso”, ni “partidista”, ni “improcedente”. Lo malo es que los comunistas no se dan cuenta.

[foto: www.soydetoay.com.ar]

7.10.08

Espejo norteamericano

Los dueños del capital crean la crisis; los trabajadores la pagan. Setecientos mil millones de dólares. Y lo que falta.

Dennis Kucinich, diputado demócrata, describió el salvataje como "el mayor acto de guerra de clases en la historia moderna de Estados Unidos". Una clase acaba de empezar a quitarle dinero a la otra para no perder su dominio, su propiedad. Para eso usa el poder del Estado.
Se salva a los bancos, a las empresas; se hunde a la gilada.

Mientras crecen la ansiedad y la incertidumbre, el Ejército norteamericano estableció por primera vez una unidad militar en territorio propio, bajo control del Comando Norte (creado en 2002). La Directiva Presidencial de Seguridad Nacional e Interna Núm. 51, firmada por George W. Bush en mayo de 2007, da al Presidente la posibilidad de declarar el estado de "emergencia catastrófica" para preservar una serie de funciones esenciales del Estado; entre ellas "proteger y estabilizar la economía de la Nación y asegurar la confianza pública en sus instituciones financieras". ¿Ahora ya hay una unidad militar para hacerlo, por las dudas?

Desde acá, es fácil entender lo que pasa allá. ¿Por qué nos costará tanto ver lo que los capitalistas argentinos nos hicieron en 2001? ¿Por qué seguimos creyendo en ellos, en sus políticos?