25.11.08

Debórame otra vez

Cristina Fernández anunció la creación del Ministerio de Explotación. La cartera implementará subsidios y privilegios para proteger a los empresarios. A la vez, asegurará que los trabajadores se porten bien (de ser necesario, con el auxilio de las Policías Federal y provinciales, la Gendarmería Nacional, o la Prefectura Naval, según donde ocurran las marchas contra despidos y suspensiones) [* ver comentarios].

Al frente del nuevo ministerio se halla Débora Adriana Giorgi. Ocupa el mismo cargo con el gobernador Scioli (y antes con Felipe Solá), siempre con la idea de bajarle impuestos a la patronal. Encabezó la Secretaría de Energía durante la presidencia de De la Rúa (hombre energético si los hubo), mientras José Luis Machinea funcionaba como ministro de Economía. Domingo Cavallo la nombró secretaria de Comercio; Cristiano Ratazzi mostraba alegría.

Se rebajarán (en 50% al menos) los aportes patronales para los empleos nuevos. Quién te dice, a lo mejor esto no ayuda a la movilidad jubilatoria (por lo menos, a la movilidad para arriba). Habrá fuertes rebajas de impuestos a quienes tengan capitales no declarados en el extranjero y se les dé por avisar.




Aldo Roggio pidió más obra pública, porque si no habrá despidos. José Ignacio de Mendiguren, ministro de Explotación con Duhalde, definió a las medidas como “inteligentísimas”, y Duhalde elogió la resurrección del Ministerio. Acariciando las bolas de cristal, Ratazzi, presidente de Fiat, se animó a adivinar: “pienso que en los próximos días habrá medidas para el sector automotriz”; y si él lo dice...

El presidente de la UIA dice que no quieren una devaluación, pero que “es innegable que hay países en la región que tienen un tipo de cambio distinto al que tenían hace dos meses”. A ver si a alguien se le ocurre qué quieren.

Mientras tanto, General Motors decidió no ir a la audiencia pactada en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe; el gremio está dispuesto a aceptar reducción de salarios, pero bueno... 400 laburantes tendrán que tragar un poquito más de angustia.

¿Habría otra cosa para hacer? ¿Y un Ministerio de Personas? La lapicera de esa ministra protegería directamente a los trabajadores; no cuidaría la riqueza de los patrones a ver si se derrama un poco sobre los de abajo. Usaría los mismos 71 mil millones de pesos en dar casa, comida, educación, salud y trabajo a cada persona que sufra su falta. Ratazzi, Roggio, Duhalde, De Mendiguren, General Motors, Giorgi: todos ellos ya tienen casa y comida, así que tendrían que esperar a ver qué pasa. Tan feo no sería, tan mal no la pasaríamos.

¿Quién se anima? La plata está.

7 comentarios:

El Eternauta dijo...

bueno, como siempre...en epoca de crisis cualquier explotación es trinchera...digo...las condiciones las ponen las empresas al decirle al gobierno: o nos das facilidades para que sigamos ganando lo de siempre o habrá despidos...y la extorsión a de las empresas los trabajadores: o tenes peores condiciones laborales y ganas menos o preferís no trabajar?
Yo creo que historicamente el peronismo manejo las crisis de la misma manera...es decir, pacta con los sindicatos para que enfrien su postura y pacta con los empresarios para asegurarles mantener sus ganancias. La llamada "justicia social" no es más que la triste rutina de la vida cotidiana donde no se plantea la inequidad del sistema de explotacion sino una tibia compensacion de las partes para mantener "la paz y el orden"
saludos

Anónimo dijo...

Hola Horacio. ¿sabés que sensación me invade, cuando veo una seguidilla de medidas de corte neoliberal por parte del Gobierno? Sensación de derrota y de profunda amargura. No porque me hubiera creído en algún momento que Cristina me iba a garantizar el modelo de país que sueño -que para eso está la militancia, las organizaciones, los partidos-, sino porque estamos perdiendo una oportunidad histórica de lograr algunos avances, algunas mejores condiciones para la organización y la lucha popular. Así de simple.
Me entristece profundamente ver la cantidad de tiempo y energía intelectual puesta al servicio de una crítica que parece sólo buscar confirmación de sus previas hipótesis, construidas en base a la lógica "si sucede en el capitalismo, es malo". La crítica a la eliminación de las AFJP lo refleja crudamente: no se analiza la medida en términos de sus implicancias económicas (determinantes, sobre todo para los futuros jubilados que iban a tener una jubilación promedio de $100) y culturales, sino en función de si Cristina está preocupada o no por los jubilados... O alimentando ese discurso antiestado -que mágicamente une a izquierdas y derechas- que cuestiona la medida porque devuelve al Estado el control de los fondos jubilatorios (que, como dice la constitución, debe hacerse cargo de la previsión social). El Estado quiere plata: ¡horror!
Con enorme tristeza y bronca veo que triunfa la posición intelectual que podríamos caracterizar como "dedito acusador" (no me refiero a este blog, que tiene una posición ideológica coherente y sostenida, aunque tampoco la comparto). Ahora sí, después del traspié sufrido con el tema de derechos humanos, la estatización de las jubilaciones y de varias empresas, el aumento de las jubilaciones, la reforma educativa, el fortalecimiento del Mercosur, la alianza con Chávez ("ése si es que bueno"), ahora sí la intelectualidad-crítica-que-no-se-casa-con-nadie puede decir sin dudar: "viste? yo te dije".
Pero a mí no hay quién me saque la sensación de que no me va a alcanzar la vida para volver a vivir una oportunidad como ésta.
Abrazos
Leticia

Redacción / Radio Tosco dijo...

Hola, Leticia

Antes que nada, lo importante: en gran parte, depende de nosotros que tengamos o no oportunidades de cambiar las cosas. No solamente de quién ocupe la presidencia.

Tu comentario plantea algo que siempre me hace pensar. En síntesis, la idea que vos señalás es que hay que apoyar a este gobierno, porque ha llegado más lejos que ningún otro. Y si no se lo acompaña, dará un giro a la derecha, y se perderá una gran oportunidad histórica.

Por supuesto, creo que siempre hay que tener un ojo abierto para apoyar actos y decisiones que dentro del capitalismo sirvan para mejorar las condiciones de vida y de organización de la clase obrera. Solamente un necio podría decir que Videla, Alfonsín, Menem y Kirchner son lo mismo porque todos están dentro del capitalismo. Tienen en común el capitalismo, claro, pero las libertades y derechos en cada caso son muy diferentes. Del mismo modo, no es lo mismo el socialismo de Cuba en 1970 y hoy, o en la Unión Soviética de Stalin o de Lenin o de Kruschov.

Pero al mismo tiempo, creo que es importante no confundirse. Más allá de las variantes, el gobierno de Cristina Fernández garantiza que la distribución de la riqueza favorezca a los dueños de los medios de producción. Y si hay una crisis, es muy probable que los costos caigan sobre los trabajadores, y no sobre los capitalistas.
Lamentablemente, eso es lo que parece que va a pasar ahora. Me parece injusto, entonces, culpar de esto a los cuatro izquierdistas locos que no apoyamos completamente al Gobierno. Más bien, Cristina Fernández mantiene el rumbo que cualquiera podía esperar. El “giro a la derecha” no puede sorprender a nadie, creo. En realidad, mi idea es que durante épocas de abundancia, el kirchnerismo podía permitir una mejor distribución (habría que ver si lo hizo). Pero con la crisis en puerta, la cosa es distinta.

Vos decís que te da mucha tristeza y bronca el triunfo del “dedito acusador” y de “la intelectualidad crítica que no se casa con nadie”. Si el “dedito” y el “no-casamiento” tienen objetivos individualistas o egoístas, me parecen muy reprochables. Pero si señalar los puntos flacos de un gobierno tiene el objetivo sincero de evitar confusiones, proponer ideas mejores y apoyar (con errores también, claro) la organización autónoma de la clase obrera... bueno, entonces habrá que seguir sin casarse y “acusando” los rasgos burgueses de una acción de gobierno que se presenta como progresista. De otra forma, pueden venir equívocos como los de 1973, cuando Juan Domingo Perón fue señalado como la vía al socialismo (¡con José López Rega como ministro de Bienestar Social!). Ni por las tapas sugiero que Alicia Kirchner sea como López Rega, obviamente. Pero sí quiero decir, con ese ejemplo extremo, que nunca conviene confundir los tantos políticos.

Vos dejás afuera de tu crítica a Radio Tosco, quizá por cortesía... Pero por las dudas, aclaro algunas de tus referencias.
1) Mi crítica a la estatización de las AFJP no se basa en el horror al Estado ni en cuáles son las preocupaciones personales, psicológicas, de la Presidenta. Simplemente, como quedó dicho en una nota aquí, me parecía (y me parece) objetable afectar el derecho de propiedad de los trabajadores (no de las AFJP, que no son propietarias de los fondos aportados por los laburantes). Eso no obsta a impulsar un sistema de reparto único (y tomando como medida transitoria la administración estatal de las cuentas personales existentes).
2) La estatización no siempre es progresista o socialista. También he contado en Radio Tosco que Videla estatizó una gran empresa de electricidad (la Ítalo). Lo definitorio es con qué objetivos se hace (salvar a los patrones endeudados, o dar herramientas al Estado para impulsar la transformación social). Y si el Estado quiere plata, me parece bárbaro; lo que me preocupa es para qué la quiere. ¿Para subsidiar a la Fiat, o para garantizar salud, educación, vivienda a la población? Y también hay que revisar si la plata viene a través de impuestos que recaen sobre los más pobres (como el IVA), y con facultades “de emergencia”, que están ahí desde los tiempos de Cavallo... Hay que permitir el control democrático sobre el manejo de la plata de todos. Yo no creo que un/a ministra/o sea necesariamente honesto/a: el control le viene bien, siempre.
3) En cuanto a la idea de que “si pasa en el capitalismo, es malo”, puede ser verdad o mentira, según del tema que hablemos. Juzgar a Menéndez fue bueno, y pasó durante el capitalismo. Pero nada de lo bueno que ocurra bajo el capitalismo altera la línea estructural: que los medios de producción siguen en manos de un grupo, y que así ese grupo puede vivir del trabajo de otros. No lo perdamos de vista.

Me colgué escribiendo... Leticia, te agradezco el comentario, porque nos hace pensar sobre lo importante: saber qué apoyar y cómo en un gobierno (éste o cualquier otro). Gracias por andar por acá. Y ahora, a crear más oportunidades históricas; la cosa está en nosotros.

Horacio,
de Radio Tosco

Anónimo dijo...

Horacio, me pareció absolutamente fuera de lugar la alusión "la cartera (...) asegurará que los trabajadores se porten bien (de ser necesario, con el auxilio de las Policías Federal y provinciales, la Gendarmería Nacional, o la Prefectura Naval, según donde ocurran las marchas contra despidos y suspensiones)". El gobierno nacional tendrá muchos defectos, pero no creo que reprimir a los trabajadores esté entre ellos. Por el contrario, creo que una de las cosas que más lo distingue de todos los gobiernos precedentes es su prudencia en el uso de la fuerza. Y ocasiones para reprimir no le han faltado: recordemos, sino, los salvajes cortes de ruta del campo pocos meses atrás, por parte de un sector que, de haberse aprobado la resolución 125, hoy pagaría mil millones de pesos menos en retenciones. ¿Y Cobos es el héroe? Ja ja ja ja ja.
Saludos y nos vemos el sábado para ver a Los Fabulosos!

Norman

Redacción / Radio Tosco dijo...

Hola, Norman

Creo que tenés razón. Me parece que exageré un poco. Este Gobierno (y el anterior) no se han caracterizado por reprimir al estilo duro de Menem, De la Rúa, Mestre, o Sobisch (por poner ejemplos). Igual, ha habido casos de represión que, pese a ser esporádicos, existieron. La Gendarmería Nacional (que depende del Ministerio del Interior, y de la Presidencia) reprimió fuerte en Santa Cruz (en mayo de 2007, ver http://www.agenciacta.org.ar/article4961.html?var_recherche=talan, y en septiembre de 2007, ver http://www.periodismo.com/modules/news/article.php?storyid=3848). También hay que revisar lo que pasó en el Indec (en agosto de 2007, con represión de la Federal, ver http://www.atecapital.com.ar/index.php?nota=3423). En julio de 2008, hubo represión en Plaza de Mayo contra grupos de izquierda que querían instalar una carpa (ver http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1028553&pid=4711773&toi=6261). Y en el Hospital Francés se dio un episodio muy poco claro, con una patota que después resultó muy cercana al oficialismo.

Pero creo que es verdad lo esencial: este Gobierno reprime muchísimo menos que los anteriores. No mandó la Gendarmería contra “el campo”, pero en realidad, en eso no se aparta de la tradición. No recuerdo que ningún Gobierno haya reprimido a la dirigencia rural. Hay ciertos sectores más vulnerables que otros, y los productores agrarios no están en esa lista.

Por eso puse lo del Ministerio en tiempo futuro y “si es necesario”. Soy pesimista: creo que si la crisis se profundiza, habrá represión. Pero bueno, quizá me adelanté, y en eso te doy la razón. Así que mandé un asterisco en el texto...

Un abrazo, y sí, es verdad... nos veremos al ritmo de los Fabulosos...! Una gran ocasión!

Horacio

El Eternauta dijo...

che...avisen
yo tambien voy a ver los fabulosos!
jeje...

leticia dijo...

Mi exclusión de Radio Tosco de mi tosca crítica fue sincera. Me engrané, más que con el post, con sus usos burlones por parte de quienes sí portan la filosofía que describo.
Claro que las oportunidades dependen de nosotros. Pero el presidente -que es una oportunidad en sí mismo, y una de las principales- también depende de nosotros, no sólo al momento de votarlo; creo que compartís eso cuando reivindicás sistemas de control para los funcionarios.
Por otra parte, insisto en revisar la lectura sobre la estatización de los fondos de pensión. Para qué son los fondos es una cosa (y una cosa queda clara: no beneficia directamente a ningún patrón con esa medida); la otra es qué impacto tiene sobre un sector históricamente sumergido, el de los jubilados, a los que se les (nos) venía la noche más oscura. Sino, mirá lo que pasó en Chile y en México (donde las AFJP perdieron durante la crisis el 90% del capital acumulado por los aportantes). Me parece que no se pueden leer las medidas, insisto, desde un análisis sobre "lo que está en el fondo" de la decisión, sino también en función de sus efectos concretos.
Nos estamos perdiendo una oportunidad no por la crítica de "cuatro izquierdistas locos", sino por la construcción de un sentido común mayoritario que va en esa línea: "estos choros van por la plata de los jubilados", "ya no saben de dónde sacar plata", etc.
No es culpa de los izquierdistas, claro, pero los intelectuales de izquierda, nacionales, populares, democráticos, podríamos estar deconstruyéndolo.
Otro abrazo.
Leticia
PD: viste el blog de Artemio López, Ramble Tamble?